Quizás la estepa patagónica no tenga la majestuosidad de las cumbres nevadas andinas, pero indudablemente posee una riqueza similar más discreta, más callada, menos imponente. Observar en detalles es parte de la aventura.
¿Dónde podrá acercarse tanto a un pingüino en su habitat natural si no es aquí? Conozca estas frágiles y curiosas aves que adaptaron su capacidad de volar para sentirse a gusto nadando. No podrá evitar sonreir frente a sus pichones. ¿Está listo para responder las preguntas de sus hijos?
Cómo se ve junto a un exponente de 13 m de largo y 30 toneladas de peso? La ballena franca austral es una de las 11 especies más grandes del mundo. Esta descomunal criatura lo va a atraer poderosamente; disfrute el ballet de sus colas y sus majestuosos saltos. Podrá tenerla al alcance de sus sentidos para conocerla y respetarla.
Los dinosaurios habitaron nuestro suelo hace 65 millones de años. La Patagonia fue el sitio elegido. El museo Egidio Feruglio y el parque Bryn Gwyn le proponen un paseo a través del tiempo.
Los museos están vivos, solo hay que afinar la percepción y hacerse muchas preguntas. Las respuestas estarán allí, a su alrededor.
Si usted piensa que viniendo a la Península de Valdés solo verá pingüinos y ballenas, se equivoca. También descubrirá legendarias tradiciones celtas que aun hoy resisten los avatares de las nuevas costumbres.